La guerra del futuro será por el trabajo

El 27 de septiembre de este año, el actual -y futuro- ministro de Economía de Brasil, Guido Mantega, anunció que había estallado una “guerra internacional de divisas”. La sentencia corrió como reguero de pólvora y, rápidamente, el fenómeno fue rebautizado como una “guerra de monedas”. Que sea un ministro sudamericano el que redefina conceptualmente la agenda global ya es, en sí mismo, un hecho que expresa el cambio actual del mundo. ¿Están realmente “peleando” los países sólo por sus monedas?
En julio, curioseando en un local de Staples, en Nueva York, tomé un cuaderno. No llamaba la atención por nada en particular. Su tapa era de una cartulina negra, muy simple. Su calidad, intermedia. Su precio, cinco dólares. A priori, un cuaderno más. Tenía una sobrecubierta con un mensaje pequeño, pero que traía la energía condensada de lo inesperado: “100% Made in USA”, decía. O lo que es lo mismo: “Este producto se hace acá, con trabajo generado acá”.
¿No era que en el mundo global el lugar de producción era irrelevante? ¿No se dio por asumido que producir y fabricar era una tarea “menor” que la podía hacer cualquiera? Al fin y al cabo, ésa era la esencia de la globalización, que “compramos” con gusto, a la que adherimos sin mayor debate: una resignificación del tiempo y del espacio para poner todo al alcance de todos al precio más bajo posible. Un modelo que, en principio, funcionó. Mientras el mundo crecía a una tasa promedio anual del 4% entre 1990 y 2008 -lo que implica nada menos que duplicar el PBI mundial en menos de dos décadas-, ¿quién se atrevía a cuestionarlo? Cada vez que una cumbre de líderes se daba cita, con su sola presencia nos decían que la globalización era un hecho indiscutible. Todos eran amigos y sonreían para la foto.
La actual campaña publicitaria de Levi’s, la emblemática marca americana, se llama “We are all workers”. La traducción literal sería “Somos todos trabajadores”. La traducción publicitaria podría ser aún más punzante: “Somos todos obreros”. La campaña se ilustra con hombres con pala en mano y con familias enteras abrazadas. Dice además: “El trabajo de todos es igualmente importante”. Ya no importa si con cuello blanco, azul o en mangas de remera, ganando mucho o poco, si remunerado o voluntario. Lo que importa es trabajar.
Como ícono global, París Hilton expresa un tiempo que está quedando en el pasado. Por primera vez en la historia de la humanidad, durante dos décadas el ocio masivo -no el reservado para las elites- le fue ganando espacio al trabajo como valor; la diversión, al esfuerzo como modo de expresar una vida bien vivida, y el presente, al futuro como anclaje temporal. En 1983, el filósofo francés Gilles Lipovetsky lo vaticinó proféticamente en La era del vacío : “Vivimos una segunda revolución individualista. Don Juan ha muerto; una nueva figura, mucho más inquietante, se yergue: Narciso, subyugado por sí mismo en su cápsula de cristal”. La economía entendida como una ciencia exacta, y no como lo que es, una ciencia social, engendró la versión más extrema del capitalismo: un neoliberalismo que depositó todo su sustento en “el mercado”. Operando con la misma lógica de un individualismo a ultranza, el mercado y la gente se dieron la mano, disfrutando juntos de la bonanza y siguiendo aquel famoso precepto de Margaret Thatcher: “No hay sociedad, sino sólo individuos y sus familias”.
Entre el lúcido registro del espíritu naciente de una época que hizo Lipovetsky y el estallido de Lehman Brothers pasaron 25 años. El mundo vivió un cuarto de siglo de fiesta. Pero la fiesta se acabó. Y ahora que llegó el momento de pagar la cuenta, las sonrisas escasean y las presuntas amistades de los tiempos de bonanza ya no son tales. Los gobiernos debieron acudir cual bomberos a apagar el violento incendio que amenazaba a sus “sociedades”, y no ya a meros “individuos y sus familias”.
La idea de lo colectivo y de lo nacional resurgió ante la emergencia y la proximidad de la catástrofe. Ya en la reunión del G-20 en Toronto (junio de 2010), hubo un marcado desacuerdo entre los estadistas que proponían continuar con los planes de estímulo para que siguiera recuperándose la economía (Estados Unidos, China, la India, Brasil, la Argentina y Japón) y los que habían optado por la solución del “ajuste” (Europa, con Alemania y Francia, a la cabeza).
En noviembre, mientras el presidente Obama reconocía que en las elecciones de medio término le “habían dado una paliza”, Ben Bernanke, el presidente de la FED, anunciaba que inyectaría US$ 600.000 millones en la economía “para estimular la inversión y generar empleo”. La decisión fue interpretada por el resto de las potencias como focalizada sólo en los intereses norteamericanos. Cuarenta años atrás, cuando los europeos le expresaron a John Connaly, secretario del Tesoro del presidente Richard Nixon, su preocupación por los vaivenes del dólar, éste les dijo: “El dólar es nuestra moneda, pero es su problema”. ¿Está la globalización, tal como la conocimos, en riesgo? Cuando el pastel es grande y alcanza para todos, la amistad florece. Pero ¿qué sucede cuando el pastel se achica?
En 2008, el sociólogo americano Richard Sennet, quien se ha dedicado a estudiar la dinámica del trabajo en la nueva economía capitalista, publicó su libro El artesano .
Allí Sennet reivindica el valor que el trabajo tiene para el hombre como fuente de realización y de plenitud, más allá del dinero. Sostiene que debemos recuperar el espíritu artesanal que “designa un impulso humano duradero y básico: el deseo de realizar bien una tarea, sin más. (…) El orgullo por el trabajo propio anida en el corazón de la artesanía como recompensa por la habilidad y el compromiso”.
El economista británico Robert Skidelsky, principal biógrafo de Keynes, afirma que “la gran idea de Keynes se basaba en utilizar la política macroeconómica para mantener el pleno empleo. Si la visión de Keynes puede resumirse en una frase, ésta es la de la “sociedad armoniosa”. Y concluye: “La crisis que hoy vivimos no es de carácter o de competencias, sino de ideas”. Tras ver el debate y la tensión entre ideas opuestas que dejó en evidencia aquella reunión del G-20 en Toronto, Skidelsky vaticinó: “La pregunta de fondo de los próximos cinco años es: ¿quién gobierna? ¿El gobierno o los mercados?” Prácticamente en todos los países se está definiendo la respuesta a su pregunta. Los mercados están pidiendo a gritos más ajuste. Y esto significa, al menos en el corto plazo, más desempleo. Europa les está dando lo que piden. Se encuentra embarcada de manera generalizada en un feroz recorte que al día de hoy se acerca a los 300.000 millones de euros. El peor ajuste desde la Segunda Guerra Mundial. Se teme que a la caída de Grecia e Irlanda le sigan Portugal y España. Y no pocos analistas dudan de la continuidad del euro, al menos en las economías más débiles. Entre ellos, Nouriel Roubini. Algo que para Angela Merkel significaría, en sus propias palabras, que “Europa fracasará”. Gran Bretaña anunció que echará a 500.000 empleados públicos. Paradójicamente, son los ingleses quienes más parecen haber olvidado a Keynes. El premier irlandés, Brian Cowen, luego de rechazarlo, aceptó el plan de rescate y recorte de la Unión Europea y el FMI. Y convocó a elecciones anticipadas. Para muchos irlandeses, entregó la soberanía del país. Europa se está despidiendo, a pedido de los mercados, de su preciado Estado de Bienestar.
Aún a riesgo de simplificar, el mundo se divide hoy en los países del “enojo” y los de la “esperanza”. Mientras los ciudadanos “del centro” sienten que retroceden -un 63% de los norteamericanos cree que en el futuro su calidad de vida será peor- y sus sociedades están muy lejos de la armonía que planteaba Keynes, los de “los bordes” vivencian el avance. Siguen lejos del desarrollo, pero la sensación de bienestar se vincula más con lo relativo que con lo absoluto.
Como lo señalaron Keynes y Sennet, al faltar el trabajo, falta algo esencial: el lubricante que hace que los engranajes de ese motor llamado sociedad funcionen bien. Entre 1995 y 2005, los latinoamericanos lo vivimos en carne propia. La Argentina fue la expresión máxima de una sociedad que, al llegar al 25% de desempleo en mayo de 2002, estuvo “desarmonizada”, al borde de la disolución. Podemos hablar con conocimiento de causa. Ya pasamos por ahí.
La globalización futura podría ser diferente a la conocida. Ante la escasez, la “amistad” entre los países se debilita. No sólo están peleando por sus monedas. Están peleando además por algo que han vuelto a valorar y que hace a su grado de cohesión y gobernabilidad: la producción y el trabajo.
 
La Nacion

Una sutil diferencia, por Jim Rohn

He descubierto que muchas veces, una sutil diferencia en nuestra actitud, que por supuesto puede marcar una gran diferencia en nuestro futuro. Puede estribar en algo tan simple como el lenguaje que usamos a diario.

Tanto en la forma en que hablamos con los demás como también en la forma que hablamos con nosotros mismos. Si conscientemente tomamos la decisión de no decir más – “no quiero que…” – y empezar a decir – “sí quiero que…” –  logramos lo que yo llamo “FE”. Creer lo mejor, desear lo mejor y enfocarse hacia lo mejor.Un ejemplo podría ser, si en vez de decir – “¿Qué pasa si no me contestan?” empiezan a decir – “¿Qué pasa si sí me contestan’?”.

En vez de preguntar – “¿Qué pasa si me dicen que no?”, pregunte – “¿Qué pasa si me dicen que sí?”
En vez de – “¿Qué pasa si empiezan y después dejan?”, pregúntese – “¿Qué pasa si empiezan y siguen?”.
O en vez de – “¿Qué pasa si no funciona?”, – “¿Qué pasa si sí funciona?” La lista sigue y sigue.

Descubrí que cuando uno empieza por pensar y decir lo que realmente quiere, tu mente automáticamente se ajusta y te empuja en esa dirección. Muchas veces puede ser así de simple – solamente un pequeño giro en tu vocabulario que ilustre tu filosofía y actitud.

Nuestro lenguaje puede afectar además las conductas y resultados de las personas alrededor nuestro. Un adolescente le dice a su padre: – “Necesito 100$”. Si el padre aprende a contestar: – “Non capisco”. Ese tipo de lenguaje no funciona por aquí. Tenemos bastante dinero, pero esta no es la forma de conseguir 100$. La forma correcta sería: “¿Cómo puedo ganarme 100$?” – ¡Aquí se aprende la magia de las palabras! Dinero hay más que suficiente. Hay dinero suficiente para todos, pero hay que aprender las palabras mágicas que sirven para conseguirlo. De hecho, pueden conseguir cualquier cosa que se propongan si aprenden la filosofía del “¿Cómo puedo ganarme 100$?”

Porque uno no puede ir con la Madre Tierra y exigirle -” ¡Dame una cosecha!”. Usted sabe que la Tierra responde con una sonrisa: – “Miren a este pobre necio, me trae su necesidad en vez de traerme semilla.” Pero si uno le dice a la Tierra:- “Tengo esta semilla; si la planto, ¿trabajarías mientras yo duermo?”, la Tierra contestará: – “¡Claro! Dame la semilla. Ve a dormir y yo trabajaré mientras tu descansas.”

Si usted comprende estos sencillos principios, es muy fácil enseñárselo a un adolescente (o un adulto) con un simple cambio de lenguaje. Por ejemplo, empezar a llamar “cuenta de inversión” a su cuenta de ahorro. ¡Qué cambio sutil, pero poderoso de enfoque! Es muy fácil rodar por la vida años y años sin aprender estas sutilezas. De repente uno se enfrenta a todas las deficiencias y a todos los problemas que surgen por no haber leído el libro, no haber escuchado el audio, no haber asistido al seminario, no estudiar su lenguaje ni desear buscar primero para poder encontrar después.
¡Pero he aquí las buenas nuevas! Usted puede comenzar con el proceso en cualquier momento. Para mí sucedió a los 25 años de edad. A los 25 años estaba quebrado. Seis años más tarde, era millonario. Me preguntan: ¿Qué tipo de revolución interna, qué clase de cambio, qué forma de pensar, qué tipo de magia tiene que ocurrir? ¿Fue un momento especial tuyo?”

Yo les digo: – “No. Cualquier persona puede hacerlo en seis años, de 36 a 42, de 50 a 56. Cualquier período de algunos pocos años que te lleve en una ola intensiva y acelerada de desarrollo personal, de aprendizaje, de aplicación y de desarrollo de disciplinas.” Bueno, tal vez no tome la misma cantidad de tiempo, pero les aseguro que los mismos cambios y las mismas recompensas están disponibles para quienes quieran pagar el precio de los seis ańos. Y encontrará que, ya sea en el aprendizaje del comienzo del proceso, como también para mantener el enfoque, el cambio del lenguaje puede tener un gran impacto en su actitud, en sus acciones y en sus resultados.

Inspiración para este día 1/8/12

EMOCION REFORZANTE N° 10
No existe emoción más gratificante que la que nace de la sensación de haber hecho una contribución.
Sentir que tu personalidad, tu forma de vivir, tus palabras y tus actos han repercutido en otras personas
de un modo profundo y significativo es el mayor regalo que se puede recibir en la vida. El secreto de la
vida es dar a los demás.

Inspiración para este día 30/7/12

EMOCIÓN REFORZANTE N° 9
El cultivo de fu pro pía vitalidad es de una importancia crucial, Si no cuidas de tu salud, re será más
difícil disfrutar de tus emociones. Al contrario de lo que se suele pensar, la inmovilidad no ahorra
energías. El sistema nervioso humano necesita movimiento para generar energía. Con el movimiento, el
oxígeno recorre al organismo y este estado de salud física crea el estado de vitalidad emocional
necesario para convertir los problemas en oportunidades.

Inspiración para este día 29/7/12

EMOCIÓN REFORZANTE N° 8
La disposici6n alegre aumenta tu autoestima, te hace la vida más divertida y hace más felices a las
personas que te rodean. Tener una disposición alegre no significa ser un iluso ni ver al mundo a través de
un cristal color de rosa ni negarte a reconocer los problemas. Significa que eres muy inteligente, porque
sabes que viviendo en un estado placentero y optimista —tan intenso que tu alegría se contagia a los que
te rodean— tienes fuerzas para enfrentarte a cualquier problema que se te presente.

Inspiración para este día 28/7/12

EMOCIÓN REFORZANTE N° 7
Ten siempre confianza en ti mismo. Si alguna vez has sido capaz de llevar algo a cabo con éxito,
puedes volver a hacerlo. Además, la fuerza de tu fe te dará confianza incluso en ambientes y situaciones
completamente novedosos para ti. Imagínate ya las emociones que mereces tener y ten la certeza de
poder tenerlas, en vez de esperar que aparezcan espontáneamente en un futuro lejano.

Inspiración para este día 27/7/12

EMOCIÓN REFORZANTE N° 6
Adopta una actitud, de flexibilidad. La emoción que hay que cultivar por excelencia para poder
garantizar el éxito es la capacidad de cambiar de actitud. De hecho, ¡todas las señales de acción no son
más que mensajes de mayor fexbi1idad! Siempre encontrarás en la vida situaciones que están fuera de tu
control. Tu capacidad de ser flexible en las normas que aplicas, el significado que atribuyes a las cosas y
tus actos determinarán tu éxito o fracaso a largo plazo, por no hablar de tu disfrute personal.

La fórmula para el desastre financiero = Mucho dinero + Poca educación financiera

Con lo dura que está la calle, ¿cuántas cosas se podrían hacer con varios millones de dólares o hasta un milloncito?

Quizás desaparecían las preocupaciones financieras y esas vacaciones soñadas por el mundo de repente serían una posibilidad. Ante un futuro económico asegurado y una vida sin preocupaciones de carácter monetario, pues claro, también se podría comprar… ¡Cuidado!

Si se identificó con algunos de estos pensamientos, proceda con mucha cautela si es que la suerte le toca algún día, pues usted podría terminar como Mike Tyson, Wilfred Benítez, Jack Clark, Marion Jones o Antoine Walker.

¿Qué les pasó? Pues todos, además de haber sido grandes atletas, ganaron millones y luego terminaron en la quiebra económica.

La fortuna se les fue como agua en las manos. Muchos de ellos hasta se quedaron en la “quilla” y para colmo profundamente endeudados. Y es que el problema de los atletas profesionales que alcanzan cifras millonarias en sus pactos contractuales y luego no logran controlar sus finanzas parece ser una historia que se repite cada vez con más frecuencia.

Uno de los casos más famosos es el del ex campeón mundial peso completo Mike Tyson, quien se estima que ganó entre $300 y $400 millones en su carrera y hace un tiempo tuvo que declararse en bancarrota al no poder pagar sus cuentas estimadas en $27 millones. Su vida excéntrica y de grandes lujos, además de su conducta civil desordenada y delictiva, le propiciaron gastos descontrolados que lo llevaron a la quiebra.

Otro ejemplo no menos sorprendente es el del ex jugador de los Celtics de Boston, Antoine Walker, quien se estima que ganó $100 millones en la NBA y lo desperdició todo entre los casinos de Las Vegas y sus malas inversiones. Walker incluso vino a jugar en Puerto Rico en el ocaso de su carrera para ganarse unos chavitos, pero los Mets de Guaynabo lo licenciaron antes de la mitad de la temporada regular pasada al no cumplir con las expectativas.

Según la revista Sports Illustrated, en su artículo How (and Why) Athletes Go Broke, al menos 78 jugadores de la NFL perdieron más de $42 millones entre 1999 y 2002 por haber confiado su dinero a personas de mala reputación, como fue el sonado caso de Stanford Financial Group del hoy convicto Robert Allen Stanford, acusado de un complejo fraude financiero. El artículo detalla varios casos y confirma que los atletas de las tres ligas más importantes de Estados Unidos (NBA, NFL y MLB) están sufriendo de un “pandemonio” financiero.

El divorcio, las malas inversiones, el exceso de confianza (especialmente en familiares), gastos excéntricos, dejar manejar su dinero por gente no muy preparada y simplemente porque muchos profesionales del deporte no saben decir “no” son algunas de las razones más comunes que confrontan los atletas para perder grandes sumas de dinero.

Un problema psicológico y sociológico

Dicen que el dinero nubla la mente y muchos atletas evidencian este refrán cuando intentan administrar sus fortunas inmersos en las tentaciones del gasto.

“Muchos de estos atletas suben a la fama y comienzan a ganar cantidades significativas de dinero de forma vertiginosa y muchos de ellos no tienen las destrezas de manejar esos recursos. A menos que no tengan gente que los quiera ayudar, pues es difícil que aprendan. Es como si nos dieran un automóvil nuevo a los nueve años. Lo vas a estrellar”, añadió Santiago.

Esencial la asistencia financiera

La fortuna que ganan los atletas proviene tradicionalmente de esfuerzo, entrega y mucha dedicación. No obstante, el nivel de profesionalismo que demuestran en las líneas de competencia contrasta con la forma en que administran las grandes sumas de dinero.

Es por ello que Félix García, vicepresidente de la firma de planificación financiera y de seguros Ikon Financial Group, considera que la asistencia profesional para los atletas es esencial.

“Lo que pasa con este tipo de atleta es que a veces no hacen una planificación experta visionaria. Hacen una visualización imaginaria de hacia dónde se quieren dirigir”, comentó García al señalar que los problemas económicos en que incurren los atletas provienen por la falta de disciplina y pobre educación financiera.

“Estos atletas no son personas preparadas en el mundo financiero”, agregó, al tiempo que mencionó factores como la inflación y la depreciación como elementos cruciales en esta dinámica.

“A nosotros nos sorprende cómo un atleta que gana, digamos $20 millones, los gaste. Pues es sencillo, cambian de vida. La casa que quieren cuesta $4 millones, luego se juntan con amigos que tienen yates y van y se compran un yate. Entran en un proceso de competencia en un nivel bien alto. Luego, los autos. Fíjate que casi todos esos gastos deprecian. No se preparan para la inflación ni para el desembolso adecuado. Se vuelven locos gastando y no ven el impacto”, sostuvo.

Si bien los problemas económicos en los atletas profesionales han tomado auge, no es menos cierto que la mayoría de ellos logran mantenerse en un estatus económico saludable dado al margen de las ganancias que logran. De hecho, algunos son muy cuidadosos con el manejo de su dinero, como es el caso de Lamar Odom, jugador de los Lakers, quien recientemente demandó al Servicio de Rentas Internas (IRS) por no aceptar sus deducciones de impuestos por cerca de $190,000. Figuras como Michael Jordan y Earving “Magic” Johnson en el plano internacional, y Miguel Cotto y Carlos Arroyo en el ámbito local, son hasta el momento ejemplo de la antítesis de estos problemas financieros que contraen ciertos atletas.
Post: Escuela para Ricos